miércoles, 19 de abril de 2017

DE DINOSAURIOS Y SIESTAS

He empezado muchas veces a leer
el cuento del dinosaurio de Monterroso
pero nunca lo termino.
Siempre un relámpago tras la reja
o una alarma de incendio en el pasillo
y de nuevo escalera abajo
como alma que se deja llevar
por Él.

Lo intenté por lo cabal
ciñéndome al convenio
plegándome a la lógica del consenso
pero, cordero con piel de lobo,
siempre abandono
en la salida previa al peaje.

Y hablando, como vengo,
de dinosaurios,
dejadme decir también
que a veces me siento
el T-Rex que devora
entre horas a un brontosaurio
y contempla impasible cómo se acerca
lo que parece un meteorito
antes de caer rendido a una siesta
sin saber la suerte que ha tenido,
pues no llegará nunca
a sentir la indigestión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario